We offer all the tools necessary for landing the full scope of business you really deserve.
Feel free to call us: +34 617 369 878

“La legislación laboral perjudica al más débil; hay que instaurar el contrato único”

Posted by: In: Inmobiliaria 13 Nov 2014 Comments: 0 Tags: , , , , , , ,
.

Sigue tan optimista que hasta su corbata le delata. Es azul, aunque lo que destacan son los toros verdes que la adornan. Así es, el animal con el que se identifica a los mercados alcistas y que es todo un símbolo en España y el color de la esperanza y de las subidas en las pantallas de cotizaciones. 100% emblemático; 100% intencionado. “Me la regaló mi hijo y me la pongo cuando presento el informe”, confiesa Ignacio de la Torre, socio de la firma de asesoramiento financiero y gestión de activos Arcano.

El informe al que se refiere se trata de la tercera entrega de The Case for Spain, un trabajo con el que disecciona la economía española y que da continuidad al que realizó en 2012 y prolongó ya en 2013. En 2014, y con el título Plus Ultra en clara referencia a que la economía española irá más allá, mantiene el tono optimista de las dos primeras versiones, esta vez con sus previsiones sobre la mejoría del sector inmobiliario y de la financiación como principales sorpresas. “Soy consecuente con lo que digo. Acabo de vender mis ahorros y comprarme una casa”, afirma para reforzar sus argumentos.

Pregunta: The Case for Spain rompió esquemas en 2012 por su optimismo. Ese tono aún impera en la tercera entrega. ¿Qué era lo que no se entendía de España?

Respuesta: Ese es el debate entre el mercado eficiente y la teoría de la psicología financiera (behavioural finance). En 2012 había un ejemplo claro de que el mercado puede no ser eficiente y dejarse llevar por las modas financieras. A medida que se repite un axioma, como que España va a quebrar o que el euro se rompe, el dinero acaba actuando en forma de manada, como un ganado. Lo curioso es que ese mismo dinero, en el año 2007, no se preguntaba por el riesgo que tenía invertir en un país con un déficit por cuenta corriente del 10% del Producto Interior Bruto (PIB). En ese momento mandaba la otra tónica, el optimismo. Eso demuestra que a largo plazo el mercado es eficiente, pero que a corto plazo puede imponerse la psicología. Lo que hicimos en 2012 no fue más que identificar que el comportamiento estaba demasiado marcado por la psicología y lo que hicimos fue resaltar que los fundamentales comenzaban a ser buenos -ese primer informe remataba el título con la afirmación son los fundamentales, estúpido- y que era el momento de apostar por España.

P.: ¿Qué ha cambiado desde ese pesimismo hasta la situación actual?

R.: Hay tres grandes cambios muy relevantes que ayudan a ser optimistas con este país. El primero es que hemos pasado de tener déficit a superávit por cuenta corriente. El segundo es que hemos bajado nuestros costes laborales unitarios por debajo de los de nuestros competidores, algo que refuerza nuestra competitividad. Y el tercero que el sistema financiero, que tenía unos balances incorrectos, cuenta ahora con liquidez y solvencia para volver a prestar.

P.: En su informe subraya que en 2015 se afianzará la mejoría del sector inmobiliario y constructor y que eso ayudará a que España pueda crecer incluso más de un 2%. ¿Equivale eso a volver a un pasado reciente no tan bueno o, por el contrario, representa un síntoma positivo?

R.: La situación actual es muy diferente a la de antes de la crisis. Lo que vamos a ver es un sector inmobiliario que parte de bases ultradeprimidas y que va a normalizarse. Y eso es bueno para todo el mundo. Es un sector que recauda muchos impuestos y que genera muchos puestos de trabajo. No estamos hablando de un sector que pasa a equivaler del 7 al 12% del PIB español, sino del 5 al 7%, es decir, que va a retornar a su media. Sin olvidar que esta recuperación no requiere dosis insanas de crédito, como en el pasado, sino dosis muy sanas. Además, hoy tenemos un sector exportador muy potente, algo con lo que no contábamos en 2005 o 2006, y esto también cambia el panorama. Creo que la gente va a mirarlo todo con una lupa muy diferente a la de 2006.

P.: También menciona que el regreso de la financiación al sector privado, que ha comenzado a verse en 2014, se asentará en 2015. ¿Está la economía preparada para ello? ¿Se ha desapalancado ya lo suficiente?

R.: El esfuerzo más importante en este terreno lo han hecho las familias, que han saneado claramente sus balances. Las empresas también, aunque en su caso quedan más pasos para continuar desapalancándose. Ya se están viendo en los procesos para convertir la deuda en capital, algo que permitirá liberar activos y ponerlos a producir. En este sentido, conviene tener presentes los progresos dados en otros ámbitos de financiación, como los fondos de capital riesgo, los fondos de capital semilla, de capital crecimiento, el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF)… solo queda como asignatura pendiente el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), porque sería bueno contar con un mercado que aportara capital a las compañías medianas, fundamentalmente. Y en cuanto a la financiación tradicional, la de la banca, las entidades cuentan con unos mejores balances, con lo que posee una mejor solvencia, que combinada con la liquidez disponible, les sitúa en una condición favorable para crear nuevos flujos de crédito, que es lo importante para apoyar el crecimiento. No hay que mirar tanto el stock, que lo normal es que siga cayendo, como el flujo de crédito nuevo que ya se está generando.

P.: Pese al tono optimista de su informe, también reconoce la existencia de riesgos. Avisa, sobre todo, del peligro de caer en la complacencia y pensar que ya se han hecho todas las reformas. ¿Pero es así? ¿Habría que hacer algo más en el terreno laboral para acelerar la creación de empleo?

Sumario

R.: Con crecimientos del 2%, España puede generar 400.000 empleos al año. Pero teniendo en cuenta la cifra de parados, puede parecer un ritmo demasiado lento. Si se quiere acelerar la recuperación del mercado laboral habría que acabar con su dualidad e instaurar el contrato único. También habría que modificar la política de indemnizaciones con vistas a homogeneizar los contratos. Ahora, paradójicamente, la legislación protege más al indefinido que a la parte más débil, la de los temporales, cuando supuestamente las leyes suelen perseguir la protección de la parte más débil, por eso habría que instaurar el contrato único. Eso sí, también hay que valorar lo que se ha hecho hasta ahora, como una reforma laboral que no han hecho ni Italia ni Francia y que ha mejorado el régimen laboral español hasta convertirlo en el más potente de Occidente, según el National Bureau of Economic Research (NBER) estadounidense. Tampoco hay que olvidar la reforma de las pensiones, que también supone un avance.

P.: ¿Cómo ve la situación de las cuentas públicas?

R.: La apuesta del Gobierno es clara: lo va a fiar todo a crezca el denominador, esto es, el PIB, porque parece que no está dispuesto a hacer mucho con el numerador, el gasto público. La sociedad tampoco está por la labor de que haya más reducciones del gasto público, con lo que no parece que se vaya a producir mucho ajuste en este terreno.

P.: ¿Y qué hay del clima social que está precediendo a un año electoral como el de 2015? ¿Puede ser la política un factor de inestabilidad?

R.: Si estuviéramos en 2008 o 2009, sí. Pero hay un cambio de ambiente y en 2015 se consolidará. El populismo se puede hacer en países que tienen petróleo, como Venezuela. Pero España debe tres billones de euros entre el sector público y el sector privado, con un billón de euros en manos de extranjeros, y eso lo condiciona todo.

P.: ¿Y qué ocurre con la economía europea? ¿Es fundado el temor de recaer en la recesión?

R.: Lo que se está viendo en la Eurozona no es la amenaza de una triple recesión ni de la deflación –caída general de los precios–. La deflación la tienes cuando cuentas con un sistema financiero con balances falsos, como ocurrió en Japón. Y en Europa, aunque la situación no es perfecta, el sistema financiero ya ha mejorado de forma notable, con lo que cada vez está más preparado para canalizar la liquidez hacia la economía, con lo que esta reaccionará al alza. Mi impresión, por tanto, es que vamos a ver una respuesta positiva de la economía y que eso va a permitir ver que la Eurozona se ha hecho muy competitiva.

P.: Por tanto, ¿puede ser la Eurozona la gran sorpresa de 2015?

R.: Yo lo tengo claro. La Eurozona de 2015 va a ser la España de 2014, en el sentido de que va a crecer más de lo que se espera. El estímulo monetario va a ser brutal, equivalente a 10 puntos del PIB de la región, combinado con unos tipos de interés que no van a subir antes de dos años; tenemos una banca que ya va a poder canalizar ese estímulo monetario hacia la economía real; y también contamos con el estímulo fiscal, que aún no ha sido valorado. La inyección de 300.000 millones de euros anunciada por Jean-Claude Juncker es muy relevante. En resumen, tanto la política monetaria como la política fiscal, así como la caída del euro y del petróleo, que beneficia mucho a Europa, pueden dar lugar a una sorpresa positiva en Europa. Si hay una zona del mundo que tiene riesgos al alza, en mi opinión es Europa. Y España va a ser la locomotora de la región.

P.: ¿Se deben temer los efectos secundarios que pueden derivarse de unas políticas monetarias tan expansivas como las actuales?

R.: Claramente. El mayor riesgo que existe en Estados Unidos es la inestabilidad financiera. Una amenaza así se puede atacar de dos formas: por un lado, normalizando los tipos de interés; y por otro, con políticas macroprudenciales. La mayoría de los miembros de la Fed se inclina por la segunda opción, precisamente para evitar que la subida de los tipos provoque una recaída económica; la minoría considera, en cambio, que las políticas macroprudenciales actúan con retraso. Creo que el sector minoritario de la Fed va a ganar adeptos en 2015 y que eso va a encaminar la política monetaria hacia posiciones más duras. Todo esto me lleva a pensar que la actual volatilidad del mercado es ínfima y que la conclusión evidente es que la volatilidad va a subir. Habrá que ver, además, cómo reacciona la deuda pública estadounidense a largo plazo a los aumentos de los tipos que se vislumbran en 2015 y qué tipo de contagio provoca sobre la deuda europea.

P.: En un contexto de tipos de interés casi en el 0%, ¿qué tipo de estrategia de inversión habría que seguir en 2015?

R.: Yo estoy muy cauto en las carteras. Creo que hay que tener un porcentaje elevado de efectivo y una posición corta en bonos gubernamentales, con duraciones muy cortas, en todo caso para protegerme de cambios en los tipos en EEUU. En cambio, hay que estar largos en dólares. No estaría largo en bolsa; me posicionaría neutra o directamente corto. Una cosa es que la economía española vaya a crecer y otra que vaya a hacerlo el Ibex, que puede verse expuesto a los problemas económicos de países como Brasil. En todo caso, la sorpresa alcista puede venir de la bolsa europea, sobre todo de aquellas compañías europeas que se beneficien de un dólar fuerte.

P.: ¿Qué lecciones deberían aprenderse de la crisis? Y lo que es más importante, ¿se aprenderán?

Sumario

R.: Por desgracia hemos aprendido a evitar guerras, recordándolas, pero no a evitar crisis y burbujas financieras. Una gran lección es que deberíamos inculcar cultura financiera a los niños. Si lo hacemos, vamos a prevenir muchos de los males que hemos sufrido. La formación básica, dentro de un sistema educativo que funcione, es muy relevante y constituye la clave del futuro del empleo de un país, porque genera productividad y esta se traduce en una mayor facilidad para encontrar empleo y en un mayor sueldo. Todas las frivolidades que hemos hecho con la educación ha sido un crimen y habría que darles la vuelta. Y la segunda gran lección que se extrae consiste en que todos, desde los economistas hasta los medios de comunicación, debemos ser más anticíclicos. Debemos poseer la cultura y la capacidad suficiente para presionar a los dirigentes cuando se están cometiendo los excesos en vez de apoyar esos excesos. Eso hubiera ayudado a sufrir una crisis menos dura. La sociedad civil está llamada a tener un mayor protagonismo en el futuro en este terreno.

Source: El Confidencial Mercados

LinkedInFacebookTwitterGoogle+PinterestShare

Sorry, the comment form is closed at this time.