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Madrid necesita su Ciudad de la Justicia ya: ratas, polvo y sin dinero para bombillas

Posted by: In: Inmobiliaria 29 Nov 2016 Comments: 0 Tags: , , , , , , ,
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Fernando Bejerano, director del Observatorio de la Justicia. (Foto: Jorge Álvaro)

Más de una década lleva la Comunidad de Madrid esperando su Ciudad de la Justicia. Un sueño deseado a partes iguales por jueces, abogados y funcionarios, pero que no acaba de llegar y que amenaza con empantanarse en los tribunales durante varios años más. Con una extensión de 200.000 metros cuadrados, la futura Ciudad de la Justicia permitiría concentrar todos los tribunales y servicios de Justicia de Madrid.

Albergaría los 356 órganos judiciales del Partido Judicial de Madrid, que actualmente se encuentran dispersos en 28 edificios de la capital, agrupando a los 554 jueces y magistrados, los 202 fiscales, los 362 secretarios judiciales y las más de 5.000 personas del servicio de la Administración de Justicia de Madrid. Y facilitaría sustancialmente el trabajo de los más de 42.000 abogados y 1.719 procuradores que a diario transitan por los diferentes juzgados de la capital.

Además, supondría un enorme ahorro para las arcas públicas. Para que nos hagamos una idea, en la actualidad, la Comunidad de Madrid paga cerca de 47 millones de euros en alquileres y mantenimiento de los actuales edificios entre los que se reparte la actividad jurídica. La concesión de la futura Ciudad de la Justicia supondría el pago de un canon anual de 37 millones durante 30 años. Es decir, 10 millones de euros menos al año.

“Es absolutamente necesario. Por los abogados, por los ciudadanos… Estamos en fase de agotamiento y cuanto menos se haga en esta fase de necesidad, más difícil va a ser revertir esta situación”, ha explicado Fernando Bejerano Guerra, director del Observatorio de la Justicia, durante un encuentro organizado por El Confidencial para hablar sobre la futura Ciudad de la Justicia en Madrid.

“Las infraestructuras son totalmente insuficientes y las condiciones en las que nos vemos obligados a trabajar son insoportables. No hay sillas, hay ascensores y sistemas de ventilación que no funcionan, magistrados sin plazas de ‘parking’ y deficientes medidas de seguridad. El diagnóstico está y la necesidad existe”.

Una opinión que comparte al cien por cien Jesús Caballero Klink, fiscal superior de la Comunidad de Madrid. “Ninguno sufre más que los fiscales la dispersión judicial actual. Solo en Madrid capital, la Fiscalía tiene una decena de sedes, y eso que no tenemos sedes en todas las ubicaciones judiciales. Y casi ninguna reúne los parámetros satisfactorios de un buen lugar de trabajo. Todo esto supone un trasiego continuo de expedientes, togas y la ausencia de espacios de trabajo privados donde tratar convenientemente asuntos confidenciales. Se hace en los pasillos, pidiéndole al juez que se salga de la sala. Es una situación tremenda que debe cambiar cuanto antes”.

En su opinión, esta dispersión judicial se traduce en un importante coste para las arcas públicas. “Es una pérdida de tiempo para los profesionales cualificados. Cuántas veces un abogado se ve obligado a desplazarse desde Capitán Haya hasta Gran Vía y se encuentra con la suspensión de un juicio o una vista. Toda la mañana perdida”.

Jesús Caballero Klink, fiscal superior de la Comunidad de Madrid. (Foto: Jorge Álvaro)

Chinches, cucarachas y ratones

Especialmente delicada es la situación de las más de 5.000 personas que trabajan a diario en las diferentes dependencias judiciales. “Tenemos 21 sedes en Madrid capital, sedes que en muchos casos no son compatibles con la actividad laboral. La sede de María de Molina, por ejemplo, era un prostíbulo, mientras que otras han sido viviendas con anterioridad, lo que provoca que las instalaciones eléctricas sean obsoletas y, por ejemplo, salten los diferenciales cuando se encienden los calefactores o el aire acondicionado”.

Y añade que “muchas de ellas carecen, además, de accesos para movilidad reducida. Sin olvidar que, en muchas dependencias, los funcionarios tenemos problemas con la limpieza, sufrimos alergias por acumulación de polvo y debemos convivir con chinches, cucarachas y ratones, como ya hemos denunciado en Gran Vía 19. La situación es límite. Por no haber, no hay ni dinero para cambiar las bombillas“, denuncia Juan José Carral, presidente del sector de Justicia de CSI-F Madrid.

“La Ciudad de la Justicia es necesaria, pero debe ir acompañada de medios materiales y tecnológicos, porque hoy en día se escatima hasta para comprar bolígrafos. El presupuesto dedicado para este año ha sido de 15 millones de euros. De todo ese montante, 4,5 millones se han destinado a servicios de limpieza y nueve millones a seguridad. Para mantenimiento, no nos queda nada”, añade Carral, quien pide que, por una vez, se tenga en cuenta a los trabajadores a la hora de diseñar la nueva Ciudad de la Justicia. “Nos gustaría que hubiera un gran pacto entre Gobierno, asociaciones, magistrados, letrados y trabajadores. Acuerdo que, por supuesto, debe ir acompañado de un incremento presupuestario, independientemente del partido político que esté sustentando el Gobierno”.

Más de 10 años de retraso

Pero, si tan necesaria y urgente es la Ciudad de la Justicia en Madrid, ¿por qué llevamos más de una década de retraso?

“En primer lugar, se trata de una decisión política. El consenso y la necesidad son evidentes y unánimes, y me consta que el Gobierno de la Comunidad de Madrid es proclive a sacar adelante el proyecto. Otra cosa es la realidad, la complejidad judicial que está planteada para resolver los distintos recursos suscitados sobre el proyecto fallido sobre el que la Fiscalía no tiene nada que decir”, apunta Caballero.

Juan José Carral, presidente del sector de Justicia CSI-F Madrid. (Foto: Jorge Álvaro)

“Es decir, hay que constatar el hecho de que hay una situación jurídica muy complicada que hay que solventar antes de abordar otras iniciativas, y hasta que no se clarifique la situación judicial, el proyecto plantea dificultades. Este es el punto de partida. No tengo que dudar de la buena fe de la Comunidad de Madrid. Hay que poner a cero el marcador, resolver los frentes judiciales abiertos y empezar de cero, sin olvidar, por supuesto, las restricciones presupuestarias más que evidentes con las que podemos encontrarnos”.

En esta misma línea se pronuncia Bejerano. “Todo depende de la voluntad política. Los procedimientos pueden salir adelante si las partes quieren. Hay pleitos a los que se puede poner fin. Quien recurre puede no recurrir o puede intentar llegar a acuerdos. ¿Por qué hay que buscar el peor escenario si la necesidad es imperiosa para los ciudadanos, funcionarios y la Administraciónnbsp;El principal problema es que hay una gestión deficiente del sistema, frente al trabajo de unos magníficos profesionales. Es decir, no estamos siendo capaces de convertir esa materia prima de primera calidad en una Justicia eficiente. ¿Por qué no aprovechamos esta construcción de la Ciudad de la Justicia para hacer un sistema eficiente y tecnológicamente avanzado?”, se pregunta este experto.

Para Juan José Carral, “lo que percibimos los trabajadores es que no interesa ni a nivel nacional ni autonómico. Aunque aparentemente hay mucha predisposición, va pasando el tiempo y no pasa nada. Hay que ser generosos, pero a nivel político hay que hacer algo. La Comunidad de Madrid no lo ha hecho, a pesar de sus buenas palabras”, asegura.

Un proyecto de Fenwick-Iribarren y Lamela

El diseño de la futura Ciudad de la Justicia está en manos de los estudios de arquitectura Fenwick-Iribarren y el estudio Lamela, habiéndose ocupado personalmente en él Mark Fenwick y Carlos Lamela. “Hemos reducido en casi un 25% el coste de la inversión de la Ciudad de la Justicia frente al anterior Campus de la Justicia. Si la Comunidad de Madrid gasta anualmente 47 millones de euros en alquileres, con el nuevo proyecto se ahorrarán cerca de 10 millones de euros anuales. Además, el incremento del patrimonio de la Comunidad de Madrid es brutal, así como la creación de puestos de trabajo”, explica Fenwick.

“Afrontamos el proyecto con un enorme interés. Hemos analizado qué queremos construir, entendemos muy bien cómo funcionan esos edificios y hemos buscado una solución funcional. Lo afrontamos con enorme ilusión porque la Justicia en el tema de la arquitectura ha sido el gran olvidado en Madrid, donde se han hecho magníficos hospitales y aeropuertos, pero a nivel de Justicia no se ha hecho nada”.

La propuesta de Fenwick contempla una solución compacta y funcional. “El antiguo proyecto contemplaba 15 edificios dispersos con 15 seguridades, 15 entradas, 15 vestíbulos diferentes. Sería más fácil tener una entrada única, una seguridad única, un vestíbulo único”, apunta este prestigioso arquitecto. “Pero también hemos buscado una solución económica, más espartana y contenida que otras, pero con la dignidad y potencia que debe tener un edificio de Justicia. Debe imponer respeto, pero no por ello debe ser demasiado caro. De hecho, con el sistema de concurso que se ha hecho, no se gasta un solo euro de dinero público. La inversión corresponde al adjudicatario, y luego revierte la propiedad tras 30 años de concesión a la Administración pública. No hay necesidad de ningún gasto público. Incluso hay ahorro, ya que el pago del canon es inferior al gasto en alquileres”.

Asimismo, Fenwick propone una solución urbana, “con su plaza, su zona para el café”, y tecnológica, dado que “el cambio hacia el mundo tecnológico es vital. Pero lo más importante es que sea solución de gran calidad humana. En los espacios debe primar la funcionalidad, y en ellos, las personas deben circular con dignidad. Debe haber aparcamientos privados y públicos, espacios de calidad y áreas de descanso donde prime la luminosidad”.

Mark Fenwick, codirector del estudio de arquitectura Fenwick-Iribarren. (Foto: Jorge Áĺvaro)

Source:: El Confidencial Vivienda

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