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Mexicanos, venezolanos, colombianos… Los ricos latinos detrás del ladrillo en España

Posted by: In: Inmobiliaria 19 Jun 2015 Comments: 0 Tags: , , , , , , ,
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Han cruzado el Océano Atlántico en busca de activos rentables en los que depositar parte de sus fortunas y han encontrado en España el destino perfecto ante el brutal ajuste de precios sufrido en el mercado inmobiliario. Residencial, oficinas, centros comerciales, hoteles, residencias de la tercera edad o empresas cotizadas…, las grandes fortunas latinoamericanas han protagonizado algunas de las operaciones inmobiliarias más importantes de los últimos dos años en nuestro país, en un momento en el que los inversores internacionales y locales ponían pies en polvorosa de España. Han comprado mucho ladrillo a precios de derribo. Pero ¿quién se esconde detrás de esas transacciones?

Apellidos de algunas de las grandes fortunas de Venezuela, México, Colombia, Argentina, Brasil o Chile han ido aterrizando poco a poco en España, y sus inversiones han ido atrayendo más capital foráneo. Discretos, ágiles y sin necesidad de financiación. Algunos compran a pecho descubierto, como Carlos Slim, otros a través de sociedades con las que pretenden mantener a toda costa el anonimato de sus movimientos, más que por un tema de transparencia por una cuestión de seguridad, suya y de su familia.

“Es indudable el interés de inversores latinoamericanos por tomar posiciones en el mercado español. La proximidad que genera nuestra lengua y cultura, así como los vínculos familiares que en ocasiones tienen con España, son factores claves para que estén tan activos buscando inversiones en varios sectores, y el inmobiliario es uno de ellos. Además, la influencia de la presencia de bancos como Santander o BBVA en los países de origen del capital facilita que encuentren financiación posterior para sus inversiones”, explica a El Confidencial Patricio Palomar, director del departamento de Office Advisory y Alternative Investment de la consultora CBRE.

Poco a poco pero de manera ininterrumpida han ido haciéndose con una parte importante del ladrillo español, incluso cuando ningún otro inversor apostaba un solo euro por España. “Los extranjeros representan aproximadamente el 30% de la inversión inmobiliaria en Madrid y de este porcentaje, un 80% procede de Venezuela, México y Colombia, por este orden”, explica Alberto Costillo, socio de Knight Frank y director de residencial de lujo en la consultora. “El comprador latinoamericano pone sus miras en España por los lazos culturales y familiares que tienen con nuestro país. Además de la seguridad jurídica y económica que, por supuesto, tiene gran peso a la hora de invertir”, añade.

“Después de Estados Unidos, España es uno de sus destinos preferidos para invertir parte de su fortuna y, dentro de España buscan activos fundamentalmente ubicados en Madrid”, señala Nicolás Llari de Sangenis, responsable del área residencial en Savills. “Por el momento no están muy presentes en Barcelona, donde los extranjeros más activos en residencial son de Oriente Medio, rusos y asiáticos”.

Carlos Slim, el mexicano más activo

Sin duda, el apellido Slim ha sido uno de los más activos. A finales de 2012 fue muy sonada la compra –cuando aún era el hombre más rico del planeta, según Forbes– de más de 400 sucursales bancarias de La Caixa por algo más de 400 millones de euros.

El magnate mexicano de origen libanés irrumpía en España cuando los inversores internacionales y patrios huían del país: cuando la prima de riesgo estaba en máximos históricos –por encima de 600 puntos básicos–, cuando la posibilidad de salir del euro cobraba fuerza y cuando España era un destino totalmente repudiado en las carteras internacionales, y nuestros activos a nivel inmobiliario se podían adquirir a precios de derribo.

No ha sido la única operación ‘inmobiliaria’ en España del mexicano, ya que hace apenas unos días se hacía con el 24,9% de Realia en manos de Bankia, y pasaba a controlar el 61,3% de la cotizada, puesto que ya controla indirectamente el 36,8% del paquete en manos de FCC, y se comprometía a lanzar una opa por el 100% de la inmobiliaria.

Estas inversiones fueron clave para que el capital latinoamericano imitase su ejemplo y entrara con fuerza en España. Apenas unos meses después de la operación de Slim, en el tercer trimestre de 2013, el desconocido inversor mexicano de origen judío Moisés El-Mann Arazi, siguiendo la estela de su compatriota, se hacía con un paquete de 253 sucursales en manos de Moor Park Capital Partners arrendadas a Banco Sabadell por 290 millones de euros. La operación se articulaba a través de su sociedad, Fibra Uno y CBRE asesoraba la operación. Ahora, casi dos años después, quiere deshacerse de ellas y pide 440 millones, un 50% más de lo que le costaron.

Todos ellos apostaron una parte de sus intereses por el territorio español y aprovecharon la oportunidad que brindaba la importante depreciación de los activos provocada por la crisis. Comprar barato para hacer caja en unos años.

Oficinas, residencial, centros comerciales…

El goteo de operaciones ha sido constante desde entonces y se han producido en todos los segmentos, si bien han sido especialmente activos dentro del mercado de oficinas.

“Existen dos tipos de inversores, los que están entrando en operaciones de calado en España y aquellos que lo hacen por el componente del valor sentimental además de como inversión a largo plazo, adquiriendo unidades residenciales en Madrid con precios medios entre uno y dos millones de euros. Por tipo de activo, entre los primeros, los preferidos son oficinas prime, residencial y algunos se interesan también por locales prime highstreet. Los mexicanos y los chilenos han estado muy focalizados en activos terciarios. Los venezolanos y argentinos han comprado mucho residencial con el objetivo de reformar y vender a terceros, en algunos casos compatriotas suyos en busca de “departamentos” en las zonas prime de Madrid, los que comentábamos como el segundo tipo, atraídos por el valor sentimental además de por la inversión”, aclara Nicolás Llari de Sangenis.

Así, por ejemplo, fue bastante sonada la compra en mayo de 2014 por parte de los mexicanos Fernández-González, antiguos propietarios de Grupo Modelo –el gigante mexicano de la cerveza–, de la sede de la multinacional IBM en Madrid, una compra que se orquestó a través de la gestora de fondos de la familia, Finaccess. 47.000 metros cuadrados por los que pagaron 130 millones de euros. Ocho años antes, un fondo inmobiliario gestionado por Morgan Stanley lo había adquirido a precio de burbuja: 240 millones de euros, casi el doble.

“En 2014, el protagonismo de Latinoamérica fue relegado a un segundo lugar como zona geográfica emergente origen de capital para España, pues Asia-Pacífico tuvo un papel más activo con la llegada de inversores procedentes de Hong Kong, China o Singapur. Sin embargo, este año pensamos que se va a equilibrar mucho el peso de ambas zonas como origen de flujos de capital. De hecho, algunos inversores ya han iniciado el proceso de rotación de los activos que tienen en cartera, como ha anunciado recientemente Moisés El-Mann”, apunta Patricio Palomar.

“Desde 2010, han destacado los compradores mexicanos, chilenos y venezolanos, si bien viene notándose desde 2014 una clara tendencia de entrada de capital por parte de inversores argentinos y brasileños, consecuencia del calentamiento inmobiliario que viven sus economías locales”, apunta Llari de Sangenis.

En 2015, hace apenas dos meses, a través también de Finaccess, los Fernández-Gonzáles se hacían con el edificio de Serrano 73, en Madrid, que alberga una parte de las oficinas de BNP Paribas. El inmueble estaba en manos de la familia González-Delgado, antigua accionista de El Corte Inglés.

Aunque también fue muy sonada la compra protagonizada en el verano de 2014 por el empresario argentino Alfredo Coto, fundador y propietario de la mayor cadena de supermercados de Argentina –Coto Supermercados–, que invertía una pequeña parte de su fortuna personal –20 millones de euros– en la compra del número 16 del Paseo de la Castellana, antigua sede corporativa del ICEX. En el ámbito del retail, destaca, por ejemplo, la compra en 2014 a Riofisa por parte de los brasileños Global Phobos del centro comercial Vitalia, en Málaga, situado en la estación de tren María Zambrano. El acuerdo rondaba los 63 millones de euros.

No obstante, no siempre se conoce la identidad de los inversores. “Son muy celosos de su intimidad. No quieren que en sus respectivos países sus vecinos se enteren del dinero que tienen ni dónde se lo gastan. Temen por su seguridad y por la de los suyos y por eso, siempre que pueden, prefieren que no trascienda su nombre. De hecho, muchas operaciones se cierran a través de sociedades, con lo que pasan más inadvertidos”, añade uno de los expertos consultados.

“En Latinoamérica, por cuestiones de seguridad, el inversor es muy hermético ante terceros. Sus inversiones en el extranjero siguen esa misma forma de proceder porque la información además es ahora global y muy rápida. Es raro el caso de querer aparecer en primera línea de mercado como nuevos actores”, añade el experto de Savills.

Inversores en la sombra

Así, por ejemplo, se desconoce la identidad del inversor mexicano que adquirió el edificio Crisalis, en la calle Luca de Tena número 17, en Madrid. O la de otro inversor mexicano que a comienzos de este año compró el edificio de Gran Vía 14 por cerca de 21 millones de euros. Un inmueble de 4.600 metros cuadrados, situado en el corazón de la capital, y actualmente arrendado por la Comunidad de Madrid. También se ignora la identidad del family office que se hizo con el edificio residencial en la calle Núñez de Balboa número 3 o la del inversor mexicano que compró la residencia para la tercera edad en la calle Gravina.

Los activos alternativos también han entrado en su radar inversor. “Muchos de estos inversores no sólo se están focalizando en producto tradicional en rentabilidad, sino que han optado por la adquisición de negocios con un alto subyacente inmobiliario, como fincas rusticas, campos de golf o resorts en la costa. Incluso algunos han preferido viñedos y bodegas en el sur de España o teatros donde esperan producir musicales internacionales”, añade el experto de CBRE.

Un claro ejemplo fue la compra, por parte del grupo chileno Phoenix, de La Quinta, un complejo residencial y deportivo situado en el llamado Valle del Golf de Marbella, el corazón de la Costa del Sol.

También los hoteles han entrado en el radar de estos inversores. Así, por ejemplo, la segunda mayor fortuna de Colombia ha puesto sus ojos en el Hotel Villa Magna de Madrid: Jaime Gilinski, primer accionista de Banco Sabadell tras hacerse con el 7,5% de la entidad.

Según ha adelantado en exclusiva El Confidencial, el empresario, cuya fortuna Forbes estima en 3.000 millones de dólares (2.700 millones de euros), ha presentado una oferta en firme para hacerse con el establecimiento de lujo propiedad de la familia portuguesa Queiroz Pereira. Según ha podido saber este diario, Gilinski, que lleva tiempo analizando el proyecto, ha presentado una oferta en firme cercana a los 180 millones. Además, ha reconocido estar buscando otras oportunidades en nuestro país.

Los Capriles, una de las fortunas empresariales de Venezuela, han estado muy activos en España, especialmente en el segmento residencial. Miguel Ángel Capriles López –primo del líder de la posición Henrique Capriles Radonski y consejero NCG Banco– es el máximo responsable de Inversiones Capriles, la oficina patrimonial que gestiona la fortuna familiar en inmobiliario y activos financieros, dos campos en los que poco a poco ha empezado a adentrarse en España con sus últimos movimientos, siempre bajo la mayor discreción, sin hacer ruido. Tres claros ejemplos los constituyen Príncipe de Vergara 11, calle Barquillo y Fernando VI.

Quien todavía no ha debutado ha sido la multimillonaria Mariasun Aramburuzabala, considerada la mujer más rica de México y accionista minoritaria y consejera de Grupo Modelo. Estuvo a punto de participar en la ampliación de capital de Colonial de la mano del empresario español Juan Miguel Villar Mir, pero finalmente no se concretó. Parece que, en todo caso, dinero llama dinero.

Source:: El Confidencial Vivienda

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