We offer all the tools necessary for landing the full scope of business you really deserve.
Feel free to call us: +34 617 369 878

Si vas a vender tu casa, cuidado, no caigas en estas tres trampas de tu subconsciente

Posted by: In: Inmobiliaria 26 Dec 2016 Comments: 0 Tags: , , , , , , ,
.
Foto: Istockphoto.

Con un mercado inmobiliario a pleno rendimiento y con el retorno de las subidas de precios -aunque no en todas las ubicaciones ni para todo tipo de productos-, son muchos los propietarios que han comenzado a pensar que vuelve a ser un buen momento para vender su casa. Tras el estallido de la crisis, muchos propietarios se vieron obligados a vender por pura necesidad y asumiendo pérdidas importantes. Nadie vendía, o al menos no podía hacerlo para obtener una importante rentabilidad con la operación. Ahora, la situación ha cambiado y el cartel de ‘se vende’ ha reaparecido en los balcones y ventanas de muchos hogares españoles.

Sin embargo, llegado el momento, surge la pregunta del millón, ¿por cuánto puedo vender mi vivienda? La respuesta es clave puesto que si erramos al alza, espantaremos a posibles compradores que, posiblemente, nunca más volverán a preguntar por nuestra casa. Por el contrario, si erramos a la baja, al cerrar la operación tendremos la sensación de que podríamos haber conseguido más por ella y nos sentiremos frustrados.

“Muchas decisiones de venta y los precios que se fijan para vender un inmueble se toman en base a informaciones que aparecen en los medios de comunicación o en base a lo que ha vendido el vecino”, aseguran desde la inmobiliaria Monapart, que considera que la economía conductual explica algunos sesgos cognitivos que llevan a los vendedores de pisos a tener expectativas poco realistas.

Una opinión que sustentan en los estudios de economía conductual del psicólogo y premio Nobel de Economía, Daniel Kahneman, que en su libro en su libro ‘Pensar rápido pensar despacio’ afirma que existen tres fenómenos que condicionan, de manera inconsciente, las decisiones de los vendedores de pisos y que, a menudo, les impiden actuar racionalmente y maximizar el beneficio de una venta. Son lo que este autor denomina efecto ancla, efecto dotación e ilusión de validez, y que afectan directamente a los precios de venta.

1. Efecto ancla

El efecto ancla se refiere a la tendencia inconsciente de las personas a dejarse influenciar por números irrelevantes. “Siendo esto así, resulta fácil entender cómo los precios de salida a mercado están condicionados por las noticias sobre las subidas de precio de la vivienda, el precio al que tiene a la venta su piso el vecino del ático o el primer precio desorbitado que se le pasa por la cabeza a cualquier inexperto en la materia a quien se pregunte”, afirman desde Monapart.

Daniel Kahneman, junto a otro psicólogo, Amos Tversky, demostraron el ‘efecto ancla’ con varios experimentos. Por ejemplo, utilizaron una rueda de la fortuna trucada, en la que solo salían los números 10 y 65, y preguntaron a las personas del experimento acerca del porcentaje de naciones africanas pertenecientes a la ONU. Aquellas personas que obtuvieron el número 10 en la ruleta, posteriormente estimaron de media que el 25% de las naciones africanas pertenecían a la ONU, mientras que aquellas que obtuvieron el 65, estimaron, de media un 45% en respuesta a la misma pregunta.

2. Efecto dotación

El efecto dotación parte de diferenciar aquellos bienes que las personas consideran “para ser intercambiados” y aquellos bienes destinados a su “uso”. Como norma general, el propietario vendedor de vivienda querrá percibir por ella una cantidad de dinero mayor a la que pagaría, como comprador, por una vivienda idéntica.

La razón para ello se explica a partir de la combinación de diversos factores asociados al efecto dotación:

1.- La aversión a la pérdida. Pesa más el dolor de desprenderse de algo que el placer de conseguirlo.

2.- El precio de referencia al que se adquirió la vivienda. Para dos viviendas idénticas a la venta pero compradas en diferentes momentos, los propietarios que han comprado más caro pretenden vender más caro, lo cual es irracional dado que ambos saben que el precio de un bien en un mercado es indiferente al coste de su adquisición en el pasado.

3.- Según Monapart, el ser humano es propenso a monetizar el “perjuicio emocional” que conlleva enajenar un bien con el que existe un fuerte vínculo afectivo. Es decir, percibir el precio de venta de una vivienda como su valor sumado al coste emocional de su pérdida.

3. Ilusión de validez

La ilusión de validez es un sesgo cognitivo por el cual las personas nos fiamos -a menudo erróneamente- de nuestro propio juicio. Esto ocurre especialmente cuando este juicio se basa en el análisis de una serie de datos que satisfacen un patrón.

“Parte del motivo por el que esto ocurre es lo que Kahneman denomina WYSIATI, acrónimo para ‘What you see is all there is’ (lo que ves es todo lo que hay), por el cual las personas tienden a dar respuestas basadas única y exclusivamente en la información que tienen a mano, sin tener en cuenta los datos de los que no tienen constancia y que podrían modificar sustancialmente su análisis”, apuntan desde Monapart.

Según esta agencia, la versión inmobiliaria de este fenómeno aparece cada vez que un propietario establece un precio a su vivienda basado en un análisis del precio de oferta de viviendas parecidas en su zona sin saber a qué precio finalmente se transaccionan o qué factores de contorno se le están pasando por alto (edificio, plaza de aparcamiento, servicios comunitarios, año de la reforma, estado de las instalaciones, meses en el mercado, etcétera). “Está actuando bajo el efecto WYSIATI y aunque no dispone de información completa para emitir un juicio bien fundamentado -poner un precio adecuado-, lo da por válido”.Los vendedores particulares son especialmente vulnerables a estos tres efectos. Todos ellos afectan a su decisión aún sin ellos saberlo. Si llegado el caso estos vendedores entran en contacto con un asesor inmobiliario que quiere ayudarlos, su sensación de certidumbre es tan alta que resulta difícil o imposible que cambien de opinión, por más que esta esté basada en un juicio erróneo. Por su parte, los profesionales tampoco son inmunes a estos fenómenos, particularmente a la ilusión de validez, que a menudo afecta a personas expertas en su campo que se fían excesivamente de su intuición profesional”, concluyen desde Monapart.

Source:: El Confidencial Vivienda

LinkedInFacebookTwitterGoogle+PinterestShare

Sorry, the comment form is closed at this time.